Historia de la Esgrima

La evolución de la esgrima, entendida como una disciplina dedicada al estudio del manejo de las armas blancas, es paralela a la de la propia humanidad. Desde que el hombre es hombre, éste ha diseñado utensilios con los que poder dominar el mundo que le rodea. Primero tuvo que cazar y defenderse de los animales más fuertes que él mismo. Las primeras armas cumplieron esta función. El siguiente paso fue defenderse de otros grupos humanos rivales o incluso atacarlos. Es aquí donde se pueden a empezar a intuir las posibilidades de la esgrima. Los materiales utilizados en la elaboración de estas armas primitivas fueron progresando desde los rudimentarios huesos y las piedras talladas, pasando por la siempre útil madera, hasta llegar al metal. Una vez se perfeccionan las técnicas de producción de las armas, el punto de mira se fija en el manejo de las mismas. Se trataba de crear un método, un sistema, aunque inconsciente, que permitiese aprender, practicar y mejorar en el uso de las armas disponibles. La esgrima comenzaba a dar sus primeros pasos en la historia.

Si indagamos acerca de los orígenes de la palabra esgrima (1) llegamos a la conclusión de que el término proviene del vocablo escremie del francés antiguo, cuyo significado es el de “lucha con bastón o espada durante una escaramuza, batalla o disputa”. Así mismo, la palabra escremie deriva del término franco skirmjan, que significa “proteger”. Pero este no es el único origen de la palabra esgrima. También existía en el latín vulgar un verbo, scermare, cuya raíz se hunde probablemente en la lengua de los germanos y que acabará derivando en el vocablo utilizado en Italia para designar a la esgrima (scherma).

Los rastros más antiguos dejados por la esgrima como disciplina en la historia los podemos encontrar en el antiguo Egipto. Hay constancia de que en Egipto existió una esgrima de bastón, en la que se simulaba una espada de la época con un bastón de madera dotado de una empuñadura que protegía la mano de la persona que lo utilizaba. Se trataba de una forma de entrenamiento para el uso de las armas reales. En el brazo no armado se portaba un pequeño escudo, formado por una lamina delgada con tres abrazaderas por las que se introducía el brazo, y con el que se paraba el ataque del adversario. Un bajorrelieve en el templo de Madinat Habu en la antigua Tebas, cerca de Luxor en el Alto Egipto, construido por Ramses III en el 1190 a.C. muestra una competición de esgrima. La punta de las armas termina en un botón, las manos están protegidas por una guardia similar a la de un sable, algunos tiradores tienen la cara protegida con caretas y el jurado y los organizadores se reconocen por las plumas que visten. Parece, por tanto, que la esgrima en Egipto habría precedido a los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia.

También en la India antigua podemos encontrar un tratado épico-religioso (el Mahbharata, atribuido a un tal Vyasa en torno al 500 a.C.), una narración formada por diez mil versos en la que se mencionan a menudo técnicas de esgrima y combates de espada. Es una de las primeras obras en la que se mencionan dos aspectos claves en el manejo de la espada: la ferocidad y la caballerosidad. Se sabe que los Brahmanes, pertenecientes a la casta sacerdotal, daban lecciones de esgrima en las que trasmitían estos principios, considerados por ellos como una ciencia revelada. Estas lecciones se realizaban en plazas públicas. Estamos, por tanto, ante unos de los primeros maestros de esgrima de la historia.

En Grecia siempre se dio gran importancia al ejercicio físico y a los juegos de estrategia para la guerra. Concedían gran importancia a la instrucción de los hombres para que maniobraran en formación, pero bien poca a la enseñanza del combate cuerpo a cuerpo. Los griegos creían que el de manejar la espada no era un arte especial; básicamente la espada era un instrumento para hacer tajos y suponían que la destreza en su uso era tan natural en el ser humano como el respirar. Una razón para esto era que las armas que usaban los soldados griegos eran generalmente cortas, de doble filo y estaban pensadas para ser usadas en las distancias cortas. Además sólo se recurría a la espada cuando había fallado el ataque con la lanza.

A pesar de todo, en los famosos juegos Olímpicos y en los juegos Istmicos se practicaron varios tipos de esgrima. Ya Homero, en el siglo IX a.C., hace referencia a los combates que se realizaban en las fiestas públicas y describe cómo los griegos usaban una espada larga que podía tanto apuñalar como cortar. En Grecia, los soldados solían ejercitarse en el manejo de la espada como una forma de ejercicio físico, así como manera de adiestramiento para la guerra real. Los maestros en la Grecia Antigua se denominaban hopleomades. El mayor desarrollo de la esgrima griega se produjo en Esparta.

Dentro de la técnica esgrimística griega, la responsabilidad de la defensa recaía principalmente en el escudo (2) en la esquiva ejecutada mediante desplazamientos hacia atrás o hacia delante, o simplemente agachándose.

Una de las bases sobre las que se construyó el apogeo romano la podemos encontrar en la atención prestada a la esgrima por parte de los ejércitos romanos. Flavio Vegecio Renato, escritor latino de finales del siglo IV, remarcaba ya en su trabajo “De re mílitari” (un tratado completo sobre el entrenamiento de los legionarios romanos) que la razón de la victoria no está en el valor ciego sino en la capacidad y en la ciencia de las armas. La adquisición de pericia en el manejo de las armas se convirtió en un requerimiento en la formación de los soldados de Roma. Los maestros de esgrima romanos, los lanistae, en un principio tenían la función de formar a los gladiadores, pero posteriormente fueron requeridos por el ejército para formar a los soldados. Al igual que en el caso de los griegos, los soldados romanos utilizaban el escudo como arma defensiva reforzado con la utilización de la coraza y el casco. Los romanos utilizaban la famosa espada romana, corta pero de gran temple, cortante por ambos filos, que podía herir de punta o de corte.

Los soldados romanos practicaban en grandes salas cubiertas o al aire libre con bastones o espadas de madera cuyas puntas se hallaban recubiertas por un botón de acero. Se utilizaban espadas y escudos de mayor peso que los reales para así fortalecer los brazos. La práctica era normalmente hombre a hombre aunque también se practicaba el ejercicio del poste en el que se entrenaba la destreza a la hora de herir al enemigo en una zona concreta del cuerpo tirando contra un poste fuertemente clavado en la tierra.

Además del importante papel desempeñado por la esgrima en la vida militar romana, también fue utilizada como ejercicio deportivo y espectáculo. Los juegos del circo y los combates de gladiadores, tan en boga en Roma, exigieron la creación de escuelas especiales de esgrima. Los lanistae (3) fueron cruciales en el desarrollo de estos juegos mortíferos. Hacían funciones de entrenadores, comerciantes de esclavos, managers y empresarios, todo a un tiempo. Y sus pupilos se convertían en muchos casos en lo que hoy serían las grandes estrellas del rock. Admirados por todos, en ocasiones, llegaron a ser figuras formidables (la rebelión de esclavos liderada por el famoso gladiador Espartaco logró hacer frente a las poderosas fuerzas romanas durante tres años; y no es un caso aislado). No era raro que los padres transmitieran esta arriesgada profesión a sus hijos.

La esgrima aprendida por estos ídolos de masa era impartida, como ya se ha dicho, por los Lanistae y consistía en el aprendizaje en grupo de movimientos básicos, utilizando espadas de madera recubiertas de cuero, con botones también de cuero en las puntas.

El público romano estaba totalmente familiarizado con los aspectos técnicos de la parada y la estocada. Las autoridades se mostraban tan vigilantes con respecto a la salud y el tono muscular de sus luchadores como lo hacían con la autenticidad de los combates. La esgrima era un ejercicio de moda en Roma y en él participaban incluso algunas mujeres. Los romanos ricos se hacían construir gimnasios en sus villas donde podían practicar la esgrima y otros ejercicios corporales. Pero la esgrima no solo se utilizó por las gentes más acomodadas sino que también se practicó en gimnasios públicos.

Disponemos de escasa información relativa al desarrollo de la esgrima en el período que va desde la caída del Imperio Romano a la Edad Media, a excepción de los cuentos de la Tabla Redonda.

Los métodos y técnicas utilizados en la edad media son oscuros y están sujetos a interpretación. La información disponible es escasa pero se supone que los métodos empleados evolucionaron de la experiencia personal de los luchadores veteranos que transmitían sus propios conocimientos a sus aprendices. En la Edad Media la Esgrima continúa teniendo una importancia militar y social muy grande. La esgrima se convierte en la manera de resolver cuestiones judiciales y vengar ofensas, a través de duelos y combates. Se llegó a admitir el duelo como prueba material en los llamados “Juicios de Dios” (las ordalías) (4). En este período los caballeros dedicaban gran parte de su tiempo a desarrollar su habilidad en el manejo de las armas. Se practicaba la esgrima a caballo y los torneos eran la forma principal de entretenimiento de la nobleza. Los primeros torneos se organizaron en el siglo XI. Es, por tanto, la espada el amigo más fiel de los caballeros medievales, un verdadero símbolo de los héroes de esta época. La espada, arma noble por excelencia, se emplea únicamente en la guerra o en un combate singular durante los Juicios de Dios.

En la esgrima de este período la fuerza bruta tenía gran importancia debido al elevado peso de las armaduras y cotas de malla. La estrategia de combate consistía en derribar al adversario. Una vez en el suelo, éste tenía grandes dificultades para levantarse de nuevo debido a la pesadez de su protección. En este punto el objetivo era el de romper y atravesar la armadura del adversario caído utilizando la fuerza. En 1350 aparece la espada a dos manos, pesada y larga, óptima para un tipo de esgrima basada en la fuerza.

Fue con la aparición de la pólvora en Europa, en la primera mitad del siglo XIV, con el consiguiente desarrollo de las armas de fuego, cuando se producirá la paulatina desaparición de las armaduras (cuya protección ya no era eficaz) y el nacimiento de la esgrima moderna. La esgrima practicada por la nobleza va a cambiar radicalmente basando su eficacia no tanto en la fuerza bruta como en la destreza y habilidad. De esta forma los nobles imitan a los villanos y burgueses, quienes no pudiendo adquirir las caras armaduras y cotas de malla cubrían esta carencia con un incremento en la destreza. Es a partir de entonces cuando las espadas, y armas blancas en general, van perdiendo su utilidad en la guerra y se produce el desarrollo de una esgrima totalmente diferente, una esgrima ya no de guerra sino de duelo (5). Esta esgrima permanecerá mientras exista el duelo como tal, hasta el siglo XIX.

Las primeras escuelas de esgrima se fundan en los siglos XIV Y XV en España, Alemania, Francia, Inglaterra e Italia. Consistían en grupos de gente que se reunía en un centro donde se manejaba la spada o espada, la espada corta o daga, el puñal y el cinquedei (puñal italiano triangular corto). En algunas de estas asociaciones se reunían maestros para examinar a los aspirantes a maestros. A veces se entregaban diplomas de aptitud. Paralelamente, existen también las fechtbrüder o fechtschulen, en Alemania, y las fencing associations o fencing schools, en Inglaterra. Sin embargo, estaban muy lejos de ser escuelas disciplinadas; se trataba más bien de centros donde los allí reunidos se dedicaban a beber y a luchar con un arma sin seguir reglas establecidas. Así, en Londres, se llegan a levantar edictos contra esas “escuelas”, pero sin gran efecto, puesto que preferían la clandestinidad antes que la desaparición (habrá que esperar al reinado de Enrique VIII para que se cree la corporación de la Noble Ciencia de la Defensa).

En el siglo XV, la espada se convierte en un adorno, un aderezo de la corte, ligera y elegante; en resumen: un arma de paz. Pero esta no fue una época muy propicia para la paz, y desconfiar de todo y de todos parecía ser lo más sensato. Todo el mundo se pasea por la ciudad armado (tal vez por efecto de la guerra de los Cien Años).

La espada se hizo, así pues, bella, y nació un arte. Además, con la aparición de la imprenta, en el siglo XV se publican en España las primeras obras de esgrima, escritas por Diego de Valera, Juan Pons de Perpiñan y Pedrós de Torre. Fue bajo el reinado de los Reyes Católicos de España cuando el duelo fue prohibido por primera vez a través de una ley promulgada por la ciudad de Toledo.

Durante un largo periodo de tiempo los duelos se desarrollaron a dos manos. En estos duelos la espada se mantenía en la mano diestra mientras que con la mano restante se utilizaba una daga o puñal. Esta forma de practicar el duelo convertía el cuerpo a cuerpo y las distancias cortas en realmente mortíferas. La estrategia que se imponía ante esta circunstancia era la de tocar y no ser tocado. Es en este contexto histórico en el que se ve la evolución de la espada junto con el de la técnica. La espada se alarga y se acorta según los períodos y los gustos. En el siglo XVI apareció en España la Espada Ropera (6) (rapiere, rapier o también llamada “tizona”). Al principio se trató de una espada relativamente pesada y el énfasis estaba puesto en la técnica del tajo-estocada. A partir de aquí las armas evolucionan hacia una longitud de hoja cada vez más larga (para evitar el cuerpo a cuerpo, en que la daga usada con la mano izquierda era mortífera, y mantener a distancia al adversario) y ligera. El golpe de filo va desapareciendo paulatinamente para ser sustituido por el golpe con la punta o estocada. Los filos de la hoja se mantienen, no obstante, para evitar que la hoja fuera asida por la mano del adversario. A partir de mediados del s. XVII las hojas se vuelven a acortar y se aligeran las armas para su mejor manejo. La espada ropera tenía en algunos casos orificios en la cazoleta especialmente diseñados para atrapar la hoja del adversario y romperla.

La rapière, la espada española ligera de hoja fina y vasta cazoleta llena o calada, y a menudo adornada, dio la vuelta a Europa gracias a su gran popularidad. Sin embargo esto no aportó grandes cambios en la enseñanza de la técnica. El auge de la esgrima, en esta época, va a estar ligado al Renacimiento y al descubrimiento de Italia. Inicialmente los nobles se mostraban reacios a aprender esgrima pero su actitud cambió al mostrar interés los reyes. Este nuevo interés junto con el auge de la práctica del duelo creó una gran demanda de maestros de esgrima. De esta forma los maestros de armas italianos llegaron a Francia y a Inglaterra y fundaron escuelas de esgrima. Como ya se comentó antes, las fencing schools (escuelas de esgrima inglesas) tenían mala reputación. Sin embargo, la introducción de la rapière y de la daga fue revolucionaria, y el combate a dos armas fue bien recibido.

En el siglo XVI, España se convierte en un serio competidor para la todopoderosa escuela italiana. El primer tratado importante español se debe a Jerónimo de Carranza, y se inscribe en una nueva concepción de la esgrima. La esgrima a partir de ahora se entiende y aplica según principios matemáticos. Como prueba, basta con hojear Armecon, un dialogo di filosofica, el tratado de D. Francisco Antonio de Ettenhard, que describe los ángulos de posición de los tiradores inscritos en un círculo y las acciones que se desarrollan en la intersección del mencionado círculo.
Los italianos no tardaron en reaccionar ante la competencia española. En 1606, Salvatore Fabris publica la obra más completa sobre el uso de la daga y de la rapiere. Los gravados de esta obra son de Halbeeck. En este tratado se pueden encontrar novedades como la esquiva, la parada de mano izquierda y la medida.

La principal consecuencia de esta rivalidad entre España e Italia va a ser la incorporación de numerosos vocablos de origen español e italiano al vocabulario esgrimístico. Los maestros españoles utilizaban la rapière y la capa para parar y protegerse como un escudo. Además, adornaban el combate con zancadillas y otros elementos.

En 1550 se codifica por primera vez el duelo en una obra de Andrea Alciati. El éxito fue tal que el rey de Francia, Enrique IV, se vio obligado a prohibir estos combates. Sin embargo, la prohibición no sirvió para nada, y solo consiguió que los combates fueran clandestinos. Los reyes se suceden, y las medidas represivas se suceden con ellos, sin éxito alguno. La gente se sigue batiendo a pesar de todo. Ya sea por desinterés, ya sea por aceptación tácita, el poder acaba mirando hacia otro lado.

A finales del siglo XVI, los italianos son considerados como los mejores tiradores. En el siglo XVII, sin embargo, serán los franceses quienes ocupen el primer puesto. La disputa entre franceses e italianos perdurará durante largo tiempo. Por otro lado los alemanes transcriben las influencias italianas y francesas amoldándolas a su propio temperamento. Pero utilizan dos armas (Schwerdt y Düsak), más ligeras que acompañadas con el uso de la fuerza bruta hacen que el combate parezca a la defensiva.

En el siglo XVII la esgrima alcanza su mayor desarrollo con la aparición del florete y de la careta. La palabra florete aparece por primera vez en 1622, en un tratado sobre la fabricación de armas de René Frangois, alias Étienne Binet, predicador del rey. El florete se convertirá en un arma sobre la que se basará el perfeccionamiento de la Esgrima. Su aparición se remonta de hecho al siglo XVI, y es de origen italiano (floret o fioretto). Comienza siendo un arma de entrenamiento, de ejercicio, de sala. El florete se caracteriza por ser un arma muy ligera y por poseer una hoja de sección cuadrangular muy fina en la totalidad de su longitud y una pequeña cazoleta de la que se eliminó la cruz con prontitud al no usarse ya el golpe de filo. Debe su nombre a su hoja remachada, sin punta y con una protección colocada en el extremo por evidentes razones de seguridad. Esta protección consistía en un botón o una bola de cuero rellena de fibra vegetal. Como se caía a menudo se optó por remachar la punta. De esta forma se permitía ejercer el duelo sin peligro de caer herido. Francia adoptó rápidamente esta nueva arma. El arte del florete se desarrolla a partir de este momento, y aparecen pases, paradas, respuestas … Se produjo también la aparición de un amplio número de estudios profundos y tratados acerca de movimientos y posiciones. Algunos autores de esta época son G. Thibaust, P. De La Touche, Le Perche du Coudray, De Liancourt, Labat.

Los maestros franceses de los siglos XVII Y XVIII adoptaron el florete y desarrollaron una técnica específica. Una persona podía dedicarse a la esgrima sin siquiera tener la intención de afrontar un duelo. La elegancia y la cortesía se convirtieron en cualidades indispensables. El saludo, también conocido como révérence, constituía el ritual de inicio del combate. El juego consistía en rozar el pecho del oponente teniendo cuidado de no dañar su ropa ya que en aquel momento no existía un traje específico de esgrima. Con la aparición del florete muy pronto se produce una escisión en Francia entre los partidarios de la espada y los del florete. Los primeros eran considerados caballeros, ya que la espada se consideraba el arma de los nobles.

En el siglo XVII también se produce la adopción del sable por parte de la caballería francesa como arma a utilizar en el combate a caballo. El sable (sciabla o sciabola, en italiano; säbel, en alemán; sabIa, en eslavo) es el gran desconocido entre las armas, con un origen ciertamente oscuro. Lo que está claro es que el sable del siglo XVI viene del alemán säbel (palabra de origen húngaro), y que es un arma de punta, con filo y hoja curva, que pertenece a la familia de las cimitarras. Era el arma tradicional de los turcos en los siglos XV-XVIII, pero también era utilizado por los persas, los árabes, los chinos y los japoneses. Algunos ubican su origen en Turquía aunque la hipótesis más razonable es la que supone a la civilización china como creadora de esta arma, puesto que se han encontrado en aquel país antiquísimas vainas de madera adaptadas a las hojas curvas. También se han encontrados sables en Mongolia cuya influencia persa es evidente.

El sable corta por ambos lados, y para efectuar el corte con él hay que golpear con fuerza. El sable se convertirá en el siglo XVII en el símbolo del ejército prusiano y formará parte indispensable del equipamiento de los oficiales de caballería durante en siguiente siglo. Su longitud alcanza casi el metro (91,8 cm.). El momento de gloria del sable lo podemos localizar durante la Revolución Francesa (1789): caballería, dragones, cazadores, húsares. Todos utilizaban el sable con pequeños diferencias y a veces denominándolo de distinta manera aunque en esencia se trataba de la misma arma.

El uso de la careta, elemento de protección perfeccionado por La Boessiere padre (1780), se implantó en las salas de armas en el siglo XVIII. Este elemento permitió a los tiradores una mayor proximidad y la posibilidad de ejecutar recursos que de otra forma no se ejecutaban en aras de una necesaria seguridad.

En el siglo XVIII acontece un hecho de capital importancia para el futuro de la esgrima como arma militar. Louvois pone el punto final a la espada en manos de los soldados de infantería, con la introducción de la bayoneta en 1767. Así, a partir de ahora, las espadas quedan reducidas a adornos militares, a la corte, a las grandes escuelas y academias, a las salas y al duelo. Además en 1791 la Compañía de Maestros de hechos de armas de París es disuelta por efecto de la ley Pelletier sobre supresión de corporaciones, porque está demasiado vinculada simbólicamente a la nobleza.

El siglo XIX se caracterizará en la esgrima por el importante papel que van a desempeñar las convenciones. Adquirirán gran trascendencia los saludos y las reverencias. La moda por la esgrima se implantará con rapidez en Francia y con ella llegará un gran florecimiento de ideas y opiniones acerca de como se debía enseñar o practicar la esgrima.

En el siglo XIX, la esgrima vive un período de esplendor gracias a la difusión de gran cantidad de relatos románticos. Será la era de las primeras obras de capa y espada. Autores como Théophile Gauthier, Alejandro Dumas o Paul Féval, entre otros muchos, después de los trastornos de la Revolución Francesa, buscan en el pasado de su nación una historia sólida a la que aferrarse. Fascinan los temas relacionados con los caballeros, la nobleza, las cruzadas, los Juicios de Dios, los valores de cortesía, de honestidad. En fin se vuelve al corazón de todo lo que ha sido el origen de los espadachines. Este exotismo se pone de moda en 1820 al descubrirse novelas anglosajonas como Ivanhoe y Quentin Durward. En 1844, la pluma de Alejandro Dumas revivirá las historias de capa y espada del gascón D’Artagnan, del que nadie se acordaba desde hacía doscientos años, gracias a los folletines que publicó en la prensa popular. La esgrima aparecerá en mucha de la literatura francesa de la época. Aparece en obras como Lucrecia Borgia y Mario Delorme de Victor Hugo. La primera representación de la obra Cirano de Bergerac de Edmond Rostand se efectuó en 1897. La literatura romántica hizo por la esgrima, en algunos años, más que todos los esgrimistas en algunos siglos: la elevó a la categoría de mito.

También en este siglo, concretamente en la década de los años treinta, se produce un gran revuelo que genera una acalorada discusión dentro del mundo de la esgrima. La reacción artística difundida por el movimiento romántico contra el academicismo del clasicismo en todos los ámbitos artísticos (poesía, pintura, etc.) alcanzará también a la esgrima. De esta forma, aparece la llamada escuela “practica”, de la que formaban parte militante el barón de Bazancourt (Secretos de la Espada) y el príncipe Pierre Napoleón (Manejo de la Espada), que pone especial énfasis en la efectividad de la esgrima, dejando en un segundo plano la gracia de actitudes y movimientos y rechazando el abuso de las convenciones.

La literatura del siglo XIX hace resurgir los combates, los duelos, y en 1879 se presenta un Nuevo código del duelo que considera al mismo como un homicidio voluntario. También será en este siglo cuando comiencen a aceptarse las pistolas como armas de duelo. Este hecho afectará en gran manera la práctica del duelo. Ahora ya no es necesario aprender durante largo tiempo el manejo de un arma para estar en una buena posición ante la perspectiva de un posible duelo. Todo el mundo puede manejar una pistola. Desenvainar la espada exige un entrenamiento regular. Muchos de los periodistas del siglo XIX tenían a su disposición en los locales de las redacciones una sala de armas en la que se preparaban para defender, si procedía, sus escritos. La historia de estos años está plagada de anécdotas de duelos y de historias tan coloristas como las del Renacimiento, que ocupan a menudo las portadas de los periódicos.

El sable reforzará su posición como arma de caballería en el siglo XIX. Aparecen sables rectos, más cortos (por una cuestión de equilibrio). Se facilita el golpe de punta. En el año 1870, todavía pervive el sable en las caballerías, aunque las armas de fuego acabaron imponiéndose en la primera guerra mundial, relegando al sable a un papel de mero significado simbólico en el ámbito militar. Mucho más ligero, nace el sable de duelo que se extiende con gran rapidez en los países con tradición esgrimista. La forma de este sable utilizado en la sala de esgrima no tiene nada que ver con el sable original, ya que el de sala deriva del sable ligero, creado por los italianos a finales del siglo XIX.

Generalmente se habla del maestro milanés Giuseppe Radaelli como el autor de los principios de base y del desarrollo técnico del sable ligero. Posteriormente, el maestro Santelli introdujo esta escuela en Hungría, al instalarse en Budapest. De esta forma se crea la escuela Húngara, de la que surgirán grandes maestros que revolucionarán la técnica heredada. Entre ellos destaca el maestro Borsody.

En 1870, Robert Houdin (el mago) introduce una innovación experimental en la esgrima al fabricar la primera chaquetilla eléctrica.

La práctica del duelo se fue desvaneciendo hasta su desaparición en los primeros años del siglo XX. Un par de duelos dignos de mención se realizaron con motivo de disputas surgidas durante los juegos olímpicos de 1920. Entre los últimos duelos conocidos se pueden citar los de Nordmann-Tixier-Vignancourt, en 1949; Lifar-Cuévas, en 1958, y el de Gastan Deferre contra René Ribiére, en 1967. Los duelos en la comunidad Alemana (mensur) se mantuvieron más en el tiempo, y hay rumores de que se podrían estar todavía celebrando en la clandestinidad.

Con la práctica desaparición de los duelos en el siglo XIX, la Esgrima se convierte en una disciplina deportiva exclusivamente. A partir de este momento se establecen las reglas propias para cada arma y modalidad dentro de este deporte. El final del siglo XIX tuvo su punto culminante en la celebración de los primeros Juegos Olímpicos de la actualidad (1896). El barón Pierre de Coubertin, él mismo gran esgrimista, introdujo las modalidades de florete y sable, sólo para hombres, en modalidad individual. La esgrima estaba incluida dentro de la agenda de estos primeros juegos olímpicos con la participación de cuatro países y 13 atletas. La espada aparecerá en los juegos de 1900 en París. Las primeras pruebas por equipos se realizaron en la Olimpiada de San Luis (1904) y la primera aparición de las esgrimistas olímpicas se dio en florete a nivel individual en los juegos de París de 1924. La espada femenina apareció como deporte olímpico en 1996 aunque ya se competía en el Campeonato del Mundo desde 1989.

Los primeros campeonatos del mundo se celebraron en 1906 en Atenas y en ellos se compite por primera vez en espada por equipos. En 1906 se crearon las primeras Federaciones Nacionales de Esgrima, y en 1913 nació la Federación Internacional. A partir de este momento se da forma a un Reglamento Internacional para las pruebas y se perfecciona el deporte de la Esgrima.

Actualmente se practican las modalidades de sable masculino y femenino, florete masculino y femenino, y espada masculina y femenina. En todas se tira (se denomina en el argot “tirar” al hecho de practicar entre esgrimistas al efectuar un asalto) tanto en individual como por equipos.

La revolución más importante realizada en la historia moderna de la esgrima ha sido la introducción del registro automático de los tocados. Así, en 1930 es reconocido por la FIE (Federación Internacional de Esgrima) el primer aparato de registro eléctrico de tocados de espada, que actualmente se conserva en el museo Charles-Debeur, en Bélgica. El registro electrónico de la espada comienza en 1936, el florete en 1956 y el sable en 1988. El arbitraje eléctrico es oficial desde 1955.

El arbitraje eléctrico presenta algunos inconvenientes en todas las modalidades (inconvenientes que no superan, por otro lado, a la ventaja de poder de juzgar y valorar tocados dudosos en combate con rapidez y sencillez) al obligar al tirador a competir con un pasante (cable eléctrico) sujeto a su indumentaria y a su arma. La solución de este problema podría estar, y de hecho está, en la tecnología. Un aparato sin cable eléctrico (de momento previsto sólo para la espada y el florete) fue presentado el 7 de octubre de 1994 por una empresa japonesa y ya se han hecho pruebas con aparatos de estas características en competiciones internacionales.

La sucesiva mejora en la indumentaria de los tiradores y de las armas ha acabado prácticamente con los accidentes. Hay que decir que las innovaciones que más han suscitado el interés general han afectado, precisamente, a la indumentaria. Por un lado se ha desarrollado una nueva careta transparente, ya usada por algunos tiradores de elite, y por otro, se han empezado a mostrar tímidamente los trajes de color que contrastan con el tradicional color blanco usado hasta ahora por todos los tiradores. Como se puede intuir, el futuro cercano de la esgrima va a ser testigo de gran cantidad de cambios.

ESCUELAS DE ESGRIMA

Ha habido distintas escuelas a lo largo de la historia de la Esgrima moderna. Se pueden distinguir cuatro:

La primera fue la escuela Española. Sus características fueron el énfasis en la forma circular, la postura vertical del esgrimista, y la singular posición de guardia con el brazo mantenido horizontalmente, amenazando al adversario con la punta. Esta escuela fue formal, estructurada y uniformemente sistematizada a lo largo de su desarrollo.

La segunda fue la escuela Italiana. Sus características fueron un primer énfasis en la forma circular, que posteriormente se transformó en una forma lineal. Las posturas eran bajas, y la guardia y las posiciones del brazo variaban. Entre esta escuela los sistemas enseñados variaban en función de la experiencia de cada maestro.

A mediados del siglo XVII los Franceses crearon su propia escuela. Se caracterizó por su énfasis en la forma lineal. La postura no era tan baja como la Italiana, y junto con la posición de guardia, fue perfilada. esta escuela fue altamente estructurada y formal, e introdujo un estricto código de etiqueta. Los Franceses tomaron las teorías y conceptos de las escuelas Española e Italiana y los refinaron en un sistema de Esgrima más eficaz.

La más moderna escuela de Esgrima es la Húngara. Sienta muchos de los elementos de la Esgrima deportiva de hoy, que evolucionó desde el maestro Giuseppe Radaeli a través de Santelli y Barbasetti hasta el maestro húngaro Borsody.

TRATADOS ANTIGUOS

El tratado más antiguo conocido sobre Esgrima data de 1410 y su autor es Fiore de Liberi. Se trata del Flos Duellatorum in armis, sine armis, equester, pedester que no fue conocido hasta 1902 y que consiste en una obra recopilatoria de la Esgrima de la Edad Media con gran cantidad de ilustraciones. Escrito por el maestro de armas de la corte del duque de Este fue publicado por Novati en el instituto de Artes Gráficas de Viena. En 1443, tiene lugar la aparición de un manuscrito del maestro germano Talhoffer denominado Fechtbuch en el que aparecen algunas de las figuras que se encontrarán en las publicaciones futuras. En este manuscrito de Talhoffer se encuentra también un texto en alemán que data de 1380, y se listan tres posiciones de la mano en guardia.

Al margen de estos textos conocidos, y de otros de la misma época que no han llegado hasta nosotros, la mayoría de autores actuales citan a España como punto de partida de la Esgrima moderna. En España se realizarán los primeros esfuerzos para plasmar en tratados escritos el arte de la Esgrima moderna. Diego de Valera, Juan Pons de Perpiñán y Pedrós de la Torre publicaron sus obras alrededor de 1470. Eran los primeros intentos de enfoque sistematizado del arte en el uso de la espada. Unos cincuenta años más tarde aparecerá el Tratado de Esgrima de Francisco Román. Fue en 1480 cuando, bajo el reinado de los Reyes Católicos, se reguló por primera vez en España el duelo y quedó recogido en la Ley de la ciudad de Toledo. Jerónimo de Carranza publicó en 1582 un curioso tratado de Esgrima en conjunto con teorías morales y teológicas. Muchos de estos primeros trabajos impulsados por esgrimistas españoles han desaparecido pero son referidos en los escritos de preeminentes maestros como Pacheco de Narváez (1600; que escribió el Libro de la Grandeza de la Espada), Pallavicini (1670) y Marcelli (1686). En 1675 D. Francisco Antonio de Ettenhard publica Armecon, un dialogo di filosofica. A partir del tratado de Jerónimo de Carranza la esgrima se concebirá como una ciencia basada en principios matemáticos.

Los primeros tratados escritos en Italia se realizaron en el Renacimiento. En 1531, Antonio Manciolino publica el que será primer tratado de esgrima italiano. Fue seguido por Achille Marozzo (maestro general del arte de las armas -Opera Nova-) y su método publicado en 1536. En 1553, un milanés, Camilla Agrippa, publica un Trattato di scientia d’arme, que cuenta con la colaboración y grabados de Miguel Angel Buonarotti. Trata sobre todo los golpes de punta, y en esta obra el escudo se sustituye por la daga. En 1570 Giacomo de Grassi (Ragione di Adoprar sicuramente L’arme) aporta sus métodos. En 1606 Salvatore Fabris publica la obra más completa sobre el uso de la daga y de la rapière. Otros maestros que publicaron obras de gran valía fueron Viggiani 1575, Fabris Gigante 1606 y Capoferro 1610.

Dentro de la escuela francesa, el primer autor, influenciado por Marozzo, Agrippa y Grassi, es Henry de Saint Didier (1573) con su obra Traîté de I’épée, seule mère de teutes les armes (Tratado de la espada, única madre de todas las armas). En 1628 Gerard Thibault publica su L’Académie de I’espée (La escuela de la espada). La primera referencia del saludo en Esgrima la encontramos en la obra de Charles Besnard (1653) en la que habla de la “Reverencia” y en la que se describía una puesta en guardia muy similar a la actual. Otros autores y obras franceses fueron Philibert De La Touche con su Théorie de I’art et practique de I’espée seule (Teoría del arte y práctica con la espada, 1670), Le Perche du Coudray con su L’exercice des armes ou le meniement du f1euret (El entrenamiento esgrimístico o el manejo del florete, 1676), Wernesion De Liancourt con su Le maistre d’armes ou I’exercice de I’espée seule (El maestro de esgrima o el entrenamiento con la espada, 1686) y el L’art en faict d’armes ou de I’espée seule (El arte de la esgrima o de la espada, 1696) de Labat.

En Alemania también se escriben tratados de esgrima. Un ejemplo es un fechtbuch de 1558 ilustrado con grabados inspirados en la Oplodiskalia, de Alberto Durero.

Notas:

(1) El diccionario define la esgrima como el arte que tiene como objeto el manejo en ataque y defensa de las armas blancas.

(2) El papel del escudo en la esgrima de la Grecia Antigua fue tan relevante que llegó a ser tan estimado como la propia espada. Abandonar el escudo en combate suponía una vergüenza para el luchador. En el caso de los luchadores espartanos, la temeridad (materializada en el abandono del escudo) era castigada con severidad. La victoria debía basarse en un uso juicioso de la esgrima aprendida. El gran valor atribuido al escudo en la esgrima será algo generalizado en el Mundo Antiguo.

(3) Los Lanistae generalmente gozaban de muy mala reputación. Lanista significaba a la vez “asesino” y “bandido”.

(4) El origen de la utilización del duelo como prueba en los llamados Juicios de Dios es atribuido a las costumbres de los pueblos escandinavos y germanos, los cuales rendían gran honor a la espada. En estas civilizaciones, incluso los reyes se sometían a estos duelos judiciales. A la caída del Imperio Romano, las tribus germánicas, que habían conservado gran parte de sus propias costumbres durante la dominación romana, fueron quizá los primeros en aceptar el duelo como manera de solucionar cuestiones judiciales. Posteriormente, bajo la influencia extendida por Europa, el duelo será aceptado por el mundo cristiano, aceptándose éste como prueba en los llamados Juicios de Dios.

(5) El término duelo proviene del vocablo italiano duello que significa “asunto”.

(6) Esta espada se denominó “ropera” porque podía llevarse con el atuendo civil corriente. Los españoles descubrieron que con esta espada fina, de doble filo y con una longitud rara vez inferior a los ciento veinte centímetros podían andar por ahí con relativa seguridad. Cuando a principios del siglo XVI los espadachines de Carlos V invadieron Italia, se llevaron consigo su nueva arma. Los franceses condensaron el nombre en rapière, los ingleses en rapier.

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2 pensamientos en “Historia de la Esgrima

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